Castilla y León y Galicia son las comunidades autónomas de España donde hay más parados en busca de empleo que no reciben ninguna prestación. En ambas regiones, el porcentaje es superior al 30%, según un estudio difundido por la Asociación de Grandes Empresas de Trabajo Temporal (Agett). Las comunidades del noroeste y el centro peninsular son las que presentan una menor cobertura, según el informe.
Cataluña es la comunidad que se sitúa en el lado opuesto. Siete de cada diez demandantes de empleo sin relación laboral recibe alguna prestación por desempleo, concretamente el 73,6%. A continuación, le siguen los archipiélagos canario y balear y las regiones de Andalucía y Extremadura, gracias en parte, por la prestación a los trabajadores eventuales agrícolas subsidiarios (el antiguo PER).
El informe constata que en España, de los 4,5 millones de demandantes de empleo que no tienen ningún tipo de relación laboral, 2.976.438 están recibiendo algún tipo de prestación por desempleo, ya sea contributiva o no contributiva. Este hecho supone un incremento del 119,5% en tres años. Este aumento se debe al mayor número de prestaciones contributivas derivadas de la pérdida de empleo de los cotizantes, como al incremento en el número de prestaciones no contributivas, especialmente el subsidio de desempleo, cuyo número de beneficiarios ha superado las 990.000 personas en junio de 2010, y al Programa Temporal de Protección de Desempleo e Inserción (PRODI), que beneficia a las personas que han agotado sus prestaciones y carecen de cualquier renta. En la actualidad, el 66,3% de los desempleados cuenta con una prestación, sin embargo, un tercio de los demandantes de empleo sin ningún tipo de relación laboral no recibe ningún tipo de prestación por desempleo.
Mayor desempleo
Canarias, con una tasa del 29,1%, seguida de Andalucía con el 27,8% y el 26,4% de Extremadura, son las tres comunidades autónomas con una tasa de desempleo superior a la media nacional. En el lado opuesto, se encuentran País Vasco con un tasa del 12,7%, Navarra con el 14,1% y las islas baleares con el 14,6%.
El estudio también analiza la tasa de paro de larga duración. Las regiones en las que más ha crecido este porcentaje son Murcia, Canarias, Comunidad Valenciana y Cantabria. Además, estas tres últimas regiones presentan los porcentajes más altos de parados de larga duración sobre el total de la población parada, superiores al 45%. Sin embargo, estas comunidades autónomas presentan unos niveles de cobertura del desempleo por prestaciones sociales superior al 60%.
Los demandantes de empleo que no tienen ningún tipo de relación laboral en junio de 2010 eran 4.489.229 personas, lo que supone una tasa de desempleo del 20%.
'Efecto desánimo'
En los últimos trimestres, el 'efecto desánimo' derivado de la mala situación del mercado laboral ha acarreado un descenso de la población activa. Este efecto se ha invertido en el segundo trimestre del año 2010 y rompe con tres periodos consecutivos de caídas. La población activa aumenta por un lado, por la salida de la inactividad de 99.000 efectivos, así como al incremento de residentes en nuestro país que tienen edad para trabajar.
La reducción del 'efecto desánimo' se ha visto acompañada de un incremento del «efecto del trabajador añadido» ante la pérdida de empleo del sustentador principal del hogar y la proximidad del agotamiento de las prestaciones por desempleo, tras varios trimestres de recesión.
Las caídas adicionales en el grupo de otros activos potenciales y en el resto de inactivos ponen de manifiesto que las amas de casa, los estudiantes y otros colectivos inactivos estrían incorporándose a la actividad para frenar el deterioro de las rentas familiares.
El informe aborda, por otro lado, los datos que proporciona mensualmente el Servicio Público de Empleo Estatal (SPEE) y hace una crítica porque no plasma la realidad del paro en nuestro país, puesto que existe una bolsa variable de desempleados que quedan excluidos del cómputo de parados debido a diversas razones. Entre ellas se encuentran la nula disponibilidad para aceptar un puesto de trabajo, estar en situación de Expediente de Regulación de Empleo (ERE), ser un trabajador fijo discontinuo, formar parte del colectivo de trabajadores eventuales agrarios subsidiados, estar afiliado a regímenes generales de la Seguridad Social o demandan un puesto de trabajo con una duración inferior a tres meses, entre otras.
Algunos de los analistas de la coyuntura laboral apuntan a la Encuesta de Población Activa (EPA) como la mejor fuente para medir el pulso al mercado de trabajo español. La EPA se publica con periodicidad trimestral y con un mes de retraso desde el cierre del trimestre, lo que supone una desventaja respecto a los registros de empleo. Esta diferencia metodológica en la contabilización de los parados explica la diferencia entre las cifras de parados registrados y los datos de desempleo de la Encuesta de Población Activa.